La paz interior de Lopetegui



El apasionante final de Liga en todas sus etapas, desde el título hasta la clasificación europea o la supervivencia, parece estar pasando de costado por Nervión. El Sevilla sigue trabajando en silencio en su retiro casi espiritual de la ciudad deportiva, sin levantar una voz más fuerte que otra, aunque algunos veteranos como Joaquín Caparrós, técnico de Armenia, o Pablo Blanco, director de la cantera, han hablado con más contundencia. de derecho a soñar que ha ganado el equipo de Julen Lopetegui. En medio de este silencio, irrumpió la voz cautelosa del técnico guipuzcoano. Asteasu vive una especie de paz interior que parece haber traspasado la suya.

Es difícil mantenerse alejado de ese ruido mediático que ha desatado la apasionante final de Liga que traerán las últimas ocho jornadas, con los cuatro primeros en seis puntos. Pero Lopetegui sabe que todo ese ruido se convertirá en un silencio incluso cómodo ante el primer contratiempo: tiene la confianza del 14 puntos que lo separan del quinto clasificado.



Eso sí, el próximo partido podría borrar esa diferencia a favor de uno de sus perseguidores, la Real Sociedad, que ahora ocupa el quinto lugar. Y el promedio de objetivos en particular, en previsión de un hipotético empate final a puntos. En Enero El equipo de Lopetegui venció al 3-2 de Imanol. Pero el guipuzcoano no quiere realizar ningún tipo de cábala, sabiendo cuánto se juega por encima del nombre que fuera de su entorno se pone a su equipo en ese sprint final: último candidato al título o campeón de los demás.

“Soy de letras y las letras me lo dicen Real Sociedad”, dijo anoche el técnico sevillista en la televisión del club. “Los números solo son definitivos cuando termina la temporada. Una vez termina la temporada, cada uno tiene el número correspondiente. Lo curioso de cada partido es que cada uno tiene sus matices, sus días de preparación y sus cuestiones diferenciales. los números no nos dicen nada más“Quería insistir en la tontería de andar con dígitos sobre tal o cual probabilidad o candidatura antes de un partido de fútbol.

Evidentemente, desde el interior hay un cierto cosquilleo. Es muy difícil frenar el legítimo derecho a soñar o la ilusión de escalar algún puesto en la clasificación. Pero el conjunto que Lopetegui dirige con mano firme es consciente de que le quitará seis puntos al líder, que serían siete porque tiene el promedio de objetivos Particularmente ganado, es una empresa casi imposible, y mucho más adelantar no a uno, sino a los tres gigantes del fútbol español. Esto se presenta como una verdadera quimera. Aunque no parezca tan quimérico, sin disparar tan alto, terminar por encima del cuarto lugar y hacer historia.

Las dos referencias propias son claras: la última vez que terminó tercero fue en la temporada 2008-09, con Manolo Jiménez. El récord de 76 puntos lo logró con Unai Emery en la temporada 14-15. Y buscar el último subcampeón, que sería un éxito tremendo, hay que ir a la campaña 1956-57, de la mano de Helenio Herrera y de Ramón Sánchez-Pizjuán, fallecido en octubre de 1956.

Esto está realmente en la mano del Sevilla. Pero Lopetegui tampoco mira estos números. “Ver lo que has logrado te hace perder energía en lo que tienes que hacer. Los periodistas quieren que hables del futuro lejano o del pasado, pero no comprenden que el mundo de élite vive en el presente continuo”. Eso sí, dentro de ese presente está claro que lo pondrá todo para acabar en lo más alto: “Cuando uno es consciente de que de las pocas cosas que pueden hacer feliz a un jugador del Sevilla es que su equipo gane, uno siente mucha responsabilidad más allá la ilusión de que ganas. Eso te da una fuerza extra para ir a por los objetivos“, dijo en A a balón parado.



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