Un lustro de la Europa League ganada al Liverpool, la que levantó Reyes



Han pasado cinco años desde una de las hazañas memorables del Sevilla, quizás una de las que más mérito tuvo, por la gran diferencia deportiva y económica con el rival, por la necesidad de remontar en la segunda parte y porque se produjo en un extraño contexto, con una minoría de sevillistas al frente del rojos Liverpool, que se triplicó en Saint Jakob Park. La crisis económica y el poder de la afición rival provocó este desequilibrio, a través de la reventa.

Basilea, Suiza, fue el escenario de la gesta, que permitió a José Antonio Reyes levantar como capitán su primer trofeo, el quinto de la UEFA Europa League, el tercero consecutivo. Curiosamente, el canterano trágicamente fallecido fue la primera final que no jugó con Emery, tras ser titular en Turín 2014 y también en Varsovia 2015, donde fue decisivo.



El partido fue memorable, vibrante. Los sevillistas casi se hunden en la primera parte, tras el golazo de Sturridge y el acoso de un Liverpool desatado. Pero los hombres de Jürgen Klopp se toparon con la capacidad de resistencia de la escuadra de Unai Emery, más experta en estas luchas en ese momento que el gran equipo rojo, luego campeón de Europa.

Todo cambió en la primera jugada de la segunda parte, a la que el Sevilla salió dispuesto a dar la vuelta. Y vaya que se lo dio, mientras la multitud sevillana tronó muy fuerte y silenció a la mayoría neto: 6.000 frente a 20.000. En la primera jugada, desde el saque inicial, el balón llegó a Mariano por la derecha, dejó a Alberto Moreno y dio el pase de muerte a Gameiro, que marcó a bocajarro.

Poco después, Coke, el hombre del partido que actúa como el extremo derecho, el Coca de Mariano llegó incluso a pañuelos sarcásticos y conmemorativos, sorprendió a todos al atrapar una pelota que Vitolo conducía con extraordinaria habilidad, para colocarla junto a un poste, lejos del alcance de Mignolet.

Y luego anotaría el tercero, aprovechando un traspaso a la zaga de un zaguero que le habilitó a pesar de estar en una posición avanzada. El madrileño al principio ni siquiera supo si cantar el gol o no. Pero el sueco Eriksson dio validez, lógicamente, cuando el balón vino de un rival.

Aquella fue una verdadera consagración, tras una remontada ante un grande de Europa, uno de los equipos más populares del mundo, el mítico Liverpool. Fue el dia que Dicen que nunca se rinde podría con él Nunca andes solo.

El triunfo llegó diez años y ocho días después la eclosión de Eindhoven y fue el tercer título consecutivo. Es decir, era la palpable confirmación de que el Sevilla estaba en la cresta de la élite europea y que hace una década no había sido casualidad. Cuatro años después, con Julen Lopetegui, volvería a confirmarlo en Colonia, con otra remontada histórica y ante nada menos que el Inter, actual campeón de la Serie A italiana.

Hoja de datos: 1-3

LIVERPOOL FC: Mignolet, Clyne, Lovren, Kolo Touré (Benteke, 82 ‘), Alberto Moreno, Lallana (Allen, 72’), Emre Can, Milner, Firmino (Origi, 67 ‘), Coutinho y Sturridge.

SEVILLA FC: David Soria, Mariano, Rami (Kolodziejczak, 77 ‘), Carriço, Escudero, Krychowiak, N’Zonzi, Coke, Éver Banega (Cristóforo, 92’), Vitolo y Gameiro (Iborra, 89 ‘).

METAS: 1-0 (35 ‘) Sturridge. 1-1 (46 ‘) Gameiro. 1-2 (63 ‘) Coque. 1-3 (70 ‘) Coque.

ARBITRAJE: Jonas Eriksson (sueco). Amarillo para Lovren, Vitolo, Éver Banega, Origi, Rami, Mariano y Clyne.

INCIDENTES: Final de la UEFA Europa League 2015-16, disputada el 18 de mayo en el estadio Saint Jakob Park de Basilea.





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